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Responsabilidad tributaria de los menores

El Tribunal Supremo rechaza la declaración de responsabilidad solidaria por deudas tributarias para los menores de edad, basada en su colaboración en la ocultación de bienes.

El Tribunal Supremo, en su sentencia de Sentencia 440/2021, estima que los menores carecen de capacidad de obrar y no pueden declarase responsables solidarios de deudas con Hacienda por colaboración en la ocultación de bienes.

Así, no cabe trasladar o extender la responsabilidad fiscal a un menor cuando el negocio jurídico, en virtud del cual se pretende la ocultación o transmisión, se ha concluido por el representante legal del menor.

El Tribunal Supremo fija como doctrina que no cabe exigir a un menor de edad responsabilidad solidaria ante Hacienda. De esta manera, cuando su representante legal sea imputado como causante en la ocultación o transmisión de bienes o derechos no se puede pedir responsabilidades al menor. Siempre, para impedir la actuación de la Administración tributaria.

  • Si un menor es inimputable no se le puede atribuir la responsabilidad solidaria, aunque hubiera sido colaborador en la ocultación o transmisión de bienes.
  • No es posible trasladar o extender la responsabilidad fiscal a un menor si es donatario de bien inmueble en un negocio concluido por su representante legal por cuenta del menor.
  • No se puede apreciar el dolo o intención que se exigen jurisprudencialmente para sustentar la posición de causante o colaborador en tal ocultación o transmisión.

Un menor, es legalmente inimputable, carece de capacidad de obrar y, por tanto, de concluir por propia voluntad negocios jurídicos.

Aclara el Supremo que, con esta declaración, no se abre una posible vía al fraude. Así, se limita la sentencia a señalar que la sola presencia de un menor, como adquirente, no permite atribuirle la responsabilidad que se le ha exigido.

Prosigue la sentencia señalando que, aunque es innegable que existe un potencial peligro de fraude, este riesgo no permite sin más ampliar el perfil sancionador.

Además, no obsta a que la Administración pueda ejercitar las acciones que le incumben para rescindir civilmente el negocio jurídico o, en caso de que proceda, emprender la acción penal por alzamiento de bienes. Frente a los criminalmente responsables, jamás podría encontrarse un menor de edad.

El Supremo revoca la sentencia que en su fallo parte del error de que el menor, con la mera aceptación de la donación a través de su representante legal, se convierte en responsable solidario a efectos tributarios. Aunque su representante legal está colaborando de manera consciente y voluntaria en la ocultación de bienes para que no se haga efectiva la deuda, no se puede imputar esta intencionalidad en el menor, que como tal carece de capacidad de obrar, y por ende de obligarse jurídicamente.

Si el menor, por estas limitaciones a su capacidad, no puede colaborar en la ocultación de bienes, no es posible la derivación de responsabilidad hacia él.

No resulta ajustada a derecho la exigencia de responsabilidad solidaria a un menor al no cumplirse el requisito de que la conducta realizada por él, como causante o colaborador, pueda ser calificada de maliciosa solo por la mera aceptación de la donación de la nuda propiedad del inmueble , y como vehículo de ocultación o transmisión de bienes, hecho causante de esa responsabilidad.

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