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Las 5 claves para ser un buen líder

Un equipo es un conjunto de personas, que trabajan con el fin de conseguir el mismo objetivo. Muchas empresas, crean proyectos para trabajar en conjunto y, sin darnos cuenta, estamos entrando en uno de los mayores problemas: la toma de decisiones: ¿Es necesario un líder?

Cada sujeto tiene unas ideas, un pensamiento, una teoría, un conjunto de experiencias, diferentes criterios… Ante una situación o un problema, cada persona actúa de diferente manera. Cada individuo tiene una percepción y de ella se hace una idea. A partir de esta, crea la “realidad” (nuestra realidad) bajo nuestros criterios.

Por lo tanto, la realidad que tiene una persona no es la misma que puede tener otra. Así, la gestión de los proyectos tiene diferentes formas de entenderse. Cada sujeto va a interpretar el mapa de forma personal y bajo sus criterios; así, el territorio no será nunca el mismo.

¿Cómo podemos afrontar la heterogeneidad de ideas?

Definición del proyecto y LIDERAZGO. A continuación, os presentamos las 5 claves para ser un buen líder:

1. Transmitir y persuadir

Un líder no debe comunicar de forma eficiente. Parece contradictorio, pero es así. Basarnos en la eficacia de la comunicación, nos hace ser personas frías, sin capacidad de hacer creer en nuestro mensaje y, seguramente, el receptor lo reciba distorsionado.

Por lo tanto, el líder no tiene que comunicar. De esta manera, debe transmitir y persuadir. Todas las personas, tenemos una idea y queremos que esta llegue en su totalidad al receptor. En el camino, nos encontramos un canal poco efectivo y una codificación del mensaje diferente a nuestra intención.

Es por eso que no tenemos que basarnos exclusivamente en la comunicación. Un buen líder, debe transmitir y persuadir a su equipo de trabajo para que sientan, piensen y actúen como él siente, piensa y actúa. En definitiva, invitar al equipo con argumentación y hacerles suyo el mensaje.

2. ¿Cómo se puede motivar a un equipo?

¿Si motivarse depende de uno mismo, porque tanta gente está desmotivada?

La motivación no se trae y tampoco se tiene. Es decir, la motivación se crea cuando existe un objetivo, un reto, un motivo o se genera un contexto de trabajo con un ambiente ideal para ello. La motivación no aumenta el talento, este aumenta la motivación. Por eso, tenemos que fijar objetivos realistas que se adapten al equipo de trabajo y al contexto de la empresa.

Cada trabajador tiene que sentirse su propio “jefe”, porque en cada decisión que toma hay una responsabilidad individual. Por consiguiente, el equipo de trabajo es autosuficiente y tiene que sentirlo así. De hecho, la cultura de la empresa es aquello que sucede cuando los directivos no están. En definitiva, hacer sentir a los trabajadores protagonistas de sus decisiones y el desarrollo de la empresa, generando compromiso y dedicación por el proyecto y el trabajo individual.

Uno de los objetivos es generar un contexto de trabajo en el que todos los trabajadores crean el proyecto y lo sientan en su día a día. Las personas no son tóxicas, sí que lo son los ambientes y los comportamientos en ellos; así, toma importancia el contexto.

Talento es lo que haces con lo que sabes y también con lo que sientes.

3. Apertura de mente

Siempre se ha dicho que si una empresa tiene un objetivo tiene que conseguirlo sin importar aquello que pueda suceder, teniendo un camino recto y sin desviaciones. Este es uno de los mayores mitos y, a la vez, sin sentidos.

Un buen líder, después de organizar, analizar y planificar un proyecto, debe marcar uno o varios objetivos. Los líderes deben tener la mente abierta y ser flexibles para ajustar la estrategia si es necesario.

Tener un objetivo definido no significa que exista solo un camino hacia él. De esta manera, será importante la capacidad de adaptación y los ajustes en su estrategia manteniendo el mismo objetivo.

De la misma manera, tomar decisiones en el momento adecuado siendo firmes, seguras y meditadas objetivamente.

4. ¿Estatus?

Si un líder se siente superior a los trabajadores o “especial” por contar con esta posición, deja de tener esta nomenclatura. Un buen líder es aquel que forma parte del grupo de trabajo y suma de la misma forma que lo hacen sus compañeros.

Por lo tanto, reconoce la obra de otros y recompensa las buenas decisiones del grupo de trabajo. Además, escucha con atención y genera feedbacks con todas las opiniones de los empleados. Así, comparte visión, objetivo común y la razón de las tareas.

Los círculos de confianza que se puedan crear provocarán un contexto de trabajo muy positivo para el desarrollo del mismo. Por eso, un buen líder tiene la capacidad de delegar.

Dirige con mente y lidera con el corazón.

5. Conocimientos del cliente

  • Ser proactivo y ordenado para generar una buena atención al cliente.
  • Conocer al cliente y su negocio: quién consume el producto/servicio y su fin.
  • Ser observador para interpretar al cliente y su entorno: detectar necesidades e inquietudes.
  • Establecer una planificación comercial para lograr nuevos clientes o ventas con valor agregado.
  • Realizar un seguimiento post – venta para evaluar la satisfacción del cliente.